Al anticipar su intención a todo el pueblo, el 20 de julio de 1946 el presidente Juan Domingo Perón dejó sentado que, para el proceso nacionalista y popular, iniciado meses antes, la recuperación de la deuda externa argentina representaba una demostración de poder e independencia en la toma de decisiones ante el mundo entero.

La medida dio consistencia a la «tercera posición» y se constituyó en un hecho de alta significación doctrinaria, en un componente valioso para la memoria oficial, como marco referencial al cual adscriben sus experiencias los sectores populares.

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